La fuerza del deseo

La fuerza del deseo - Psicología del Éxito (por Mario Luna)

La fuerza del deseo como motor vital, por Mario Luna

¿En qué momento empezó a torcerse todo? ¿Te lo has preguntado alguna vez?

Piénsalo:

¿Cuando llegó la desdicha?

En el mismo instante en que la necesidad reemplazó al deseo.

Llegas a la gasolinera y el encargado te pregunta:

-¿Súper o diésel?
-Ninguna —respondes—. Deseo.

Mientras el tipo busca en internet el teléfono del manicomio más cercano, tú meditas sobre lo que acabas de decir.

Porque… ¿realmente estás tan loco? 

  • Pollo: Como lo que me dice el Rompebarras, mi colega del gimnasio.
  • Tu Mejor Tú: ¿Qué dice?
  • Pollo: Me dice: “¿Sabes lo único que tengo en mente al mover hierro?” Y yo le digo: “¿El qué?” Y él me dice: “Las tetas de la musa”
  • Mario Luna: ¿La Musa?
  • Oliva: La llaman así porque tiene a todo el gimnasio “inspirado”.
  • Pollo: Sí, es un pivonazo. Casi tanto como Marga.
  • Oliva: Bueno, donde se ponga Antonio…
  • Pollo: Prima, no me irás a comparar al Chino con Marga…
  • En realidad, da igual de quién o de qué se trate. Si enciende la llama de tu pasión, puede servir.
  • Oliva: ¿De ganasolina?

Sí.

Puede que en tu caso se trate de ese chico arrebatador. O, como en el caso del Rompebarras, quizás sean las curvas de La Musa las que te suministran ese último empujón.

O ese descapotable. O la casa de tus sueños frente al mar.

Quizás, quién sabe, te inspire más recorrer el mundo en caravana.

¿Hablamos mejor de emancipación económica y de la libertad que conlleva?

No importa.

No se trata de qué te motiva, sino de cómo de bien hace dicho trabajo.

¿Cuál es tu chispa? ¿Qué te enciende?

¿Qué te proporciona a ti esas gotas de ganasolina extra?

  • Oliva: ¿Cualquier cosa?
  • Tu Mejor Tú: Cualquiera.

Todo lo que te obliga a pisar a fondo el acelerador hacia tus sueños. Y a disfrutar del viaje, colmándolo de emociones intensas.

¿Cuáles son las fuentes de las que bebe tu deseo?

¿Te motiva acordarte de ese chico que recogió las gafas que se te cayeron del bolso?

¿O es la odiosa estampa de tu jefe, al que no ves la hora de perder de vista?

¿La moto que identificas con la libertad por la que suspira tu alma?

¿Aquella persona a la que viste sufrir injustamente?

¿O ese ático de tus sueños?

Cada vez que necesites motivación, repasa mentalmente todas esas cosas. Tanto lo que anhelas como lo que quieres que desaparezca.

Puede tratarse de aspiraciones materiales o espirituales. O de ese capricho sexual que te avergonzaría contar en público.

Tranquilo. Tu imaginación es tuya y nadie tiene por qué enterarse.

  • Borregator: Lamento discrepar. Hay deseos repudiables.
  • Tu Mejor Tú: Sí, aquellos que dañan a otros o a ti mismo.
  • Mario Luna: Pero si no perjudicas a nadie, no le des la espalda a lo que quieres.

Como aprendiste en Sé científico y volvimos a recordarte en Quítate la venda:

No hay mayor infidelidad que el auto engaño.

¿Por qué tanto énfasis en esto?

Sabemos de atrapados que, por un pudor absurdo, son incapaces de reconocerse a sí mismos lo que quieren de verdad. Se cuentan milongas que no se creen ni dormidos. Y, en consecuencia, su deseo es débil.

No caigas en esa trampa. Cuando desees, sé implacable.

Salvaje. Desbocado. Sin frenos.

Lo importante es que tu objeto de deseo “te la ponga dura”, real o metafóricamente. Si no “te empapa las braguitas”, es que no has dado en el clavo.

¿De verdad quieres en tu cara las tetas de “La Musa”?

No pasa nada. Pero aprende que no son para cualquiera. Son para un Ganador.

Y lo mismo ocurre con ese príncipe por el que suspiras.

  • Pollo: ¡Primaaaaa, creo que hablan del Chinooooo…!
  • Oliva: ¡Calla, bocazas!

¿Quieres un hombre excepcional?

Pues entiende que no eres la única. Aquello que se conoce como ley de la oferta y la demanda también opera en el amor. Por eso, muchas intentarán cazarlo.

¿Y quién lo hará suyo al final? La fuera de serie que de verdad haya desarrollado las cualidades necesarias para desbancar al resto en el mercado sentimental y sexual.

Puedes criticarla como si te fuera la vida en ello.

O puedes recordar lo que te acabamos de decir la próxima vez que estés a punto de pelarte la clase de spinning.

Porque, ¿sabías que el deseo y la acción se retroalimentan?

  • Pollo: ¿Cómo?
  • Mario Luna: Ir a por algo, te hace desearlo más.
  • Tu Mejor Tú: Y desearlo, te hace ir más a por ello.

Aparte de que, evidentemente, cuantas más acciones lleves a cabo de tu plan ganador, más te acercarás al objeto de tu deseo.

Así que:

Si lo deseas, mueve el culo. Y, para mover el culo, deséalo más.

  • Oliva: Pero… ¿no había cosas que deseo que escapan a mi área de influencia?
  • Tu Mejor Tú: Por supuesto.
  • Oliva: ¿Debería perseguirlas también?
  • Mario Luna: Es una excelente pregunta.

Y la respuesta es: no.

Pero puede resultarte útil desearlas.

  • Oliva: ¿Cómo? No entiendo.

En Estrategia de máximo poder te dijimos:

Céntrate en lo que controlas y olvídate de lo que no controlas.

También te hablamos del índice de influencia, enseñándote que éste aumenta en la medida en que algo se encuentra dentro de tu área de influencia.

Y te pusimos el ejemplo de Elena, que quería ser madre.

  • Oliva: Sí. Lo acabo de repasar. Por eso pregunto.
  • Tu Mejor Tú: Sí.

Sí que te conviene desear cosas sobre las que tienes un bajo índice de influencia.

Desearlas, pero no perseguirlas.

O sea, puedes usar el deseo que te despiertan para inspirarte y llenar tu depósito de ganasolina. Pero eso no quiere decir que apuestes tu vida en un todo o nada detrás de ellas.

En lugar de ello, te volcarás en convertirte en la clase de persona que atrae ese tipo de cosas. Esas en concreto u otras muy similares.

  • Oliva: Creo que empiezo a entender…
  • Pollo: Pues yo ni papa.

Tranquilo, te pondremos un ejemplo.

Imagina que te gusta alguien.

  • Pollo: ¿Marga?
  • Tu Mejor Tú: Quien sea.

Tienes la opción de pasarte la vida persiguiéndola.

  • Oliva: ¿Cómo en el Diario de Noa?
  • Tu Mejor Tú: Sí.

Puedes consagrar tu existencia a cortejarla.

O puedes ser más inteligente y entender que esa clase de historias sólo benefician al bolsillo de los que las producen.

  • Borregator: Pues es una buena película.
  • Mario Luna: Eso no significa que sea potenciadora.

Hablaremos más de esto en Dieta mental.

Entre tanto ten claro que, tomar de ejemplo a los protagonistas de esas películas, es la receta perfecta para vivir cierto tipo de vida.

  • Pollo: ¿Qué tipo de vida?

Una que ganaría el concurso de Mayor atrapado de la galaxia.

Y, por desgracia para ella, mucha gente hace exactamente eso.

  • Oliva: ¿Amar a alguien con la entrega de Noa?  
  • Mario Luna: Cosas en esa línea.
  • Oliva: Guapísimo, por cierto.
  • Mario Luna: Sí.

Un actor extremadamente guapo usando una estrategia vital ultra catastrófica.

Porque, después de todo lo que sacrifica, ¿qué pasa si Noa no consigue a la chica?

  • Oliva: ¡Pues vaya película!
  • Mario Luna: Y, sin embargo, ¿no es así la vida?

En la vida real, eres muy libre de invertir tus mejores años en tratar de gustarle a alguien.

Mientras tanto, esa misma persona puede tranquilamente disfrutar de la compañía de otros que no han llevado a cabo ni un 0,00001% del esfuerzo que tu haces día a día por estar con ella.

¿Y ahora qué?

Quizás podrías haber sido el mayor artista del siglo. El inventor del motor de agua. El que dé con la cura del cáncer. O el próximo Bruce Lee.

Conclusión:

Has desperdiciado tu existencia persiguiendo a una moza que, al final, te ha acabado cogiendo manía precisamente por lo pesadito que eres.

  • Oliva: ¿Y si la pesadita es ella y no él?
  • Mario Luna: Todavía peor.

Por supuesto, pocos irían a ver una película que te mostrase las cosas como son.

A menos que sea una comedia.

O un largometraje basado en este libro.

  • Oliva: Entiendo. Pasarse de romántica tiene un coste de oportunidad.
  • Tu Mejor Tú: De los más altos.

En El Secreto te advertimos sobre el peligro del pensamiento mágico. Pero  no es la única amenaza.

Si te tragas gilipatrañas románticas, puedes acabar tan atrapado como el que más.

  • Oliva: Entonces, ¿me olvido de esa clase de películas y novelas?
  • Tu Mejor Tú: Depende.

Una cosa es que tengas claro que vas a ver un show. Entretenimiento puro. Algo ideado por alguien que cree mucho menos en la historia de amor que te vende que en el dineral que ésta deja en las taquillas.

Y, otra muy distinta, que permitas que afecte a tu forma de percibir la realidad. O de actuar frente a ella.

  • Pollo: Pero, ¿puedo desear a Marga o no?
  • Tu Mejor Tú: Como te dijimos líneas atrás, puedes desearla, pero no dar lo mejor de ti persiguiéndola.

En otras palabras:

Puedes explotar tu deseo. Pero no sucumbir a él.

Es decir:

¿Usas tu deseo como combustible o es él el que te consume a ti?

Si te sirves de él para trabajar en objetivos sobre los que tienes un alto índice de influencia, lo estás usando tú a él.

Cuando en cambio dicho deseo te lleva a perseguir cosas muy alejadas de tu centro de influencia, es él quien te controla a ti.

Volviendo al ejemplo de antes:

¿Quieres explotar el deseo que te provoca alguien? Pues úsalo para motivarte persiguiendo algo que esté dentro de tu área de influencia.

Por ejemplo, convertirte en la clase de persona que suele atraer a ese tipo de hombre o mujer.

  • Pollo: Marga…
  • Mario Luna: Ese tipo de chicas.

Así, aun cuando ella decida que puede vivir sin ti, tú sigues teniendo opciones.

No apuestas tu vida a algo concreto. Pero sí te sirves de ello para obtener ganasolina adicional. Y ésta la usas para crear una situación que las atraiga hacia ti.

Esas cosas u otras muy similares.

  • Pollo: ¿Un ejemplo, míster?
  • Mario Luna: La famosa historia del cantante despechado.
  • Pollo: ¿Alguien a quien no le hacía caso la que le gustaba?

Ningún caso.

De hecho, le rompió el corazón al ignorarlo una y otra vez.

Y ¿qué hizo él? En lugar de seguir dándole la tabarra, explotó su desengaño amoroso.

Transformó su deseo frustrado en una canción. Canalizó sus anhelos, usándolos como fuente de inspiración artística.

Un día, la canción explotó.

Tuvo un éxito arrollador e hizo al cantante famoso. Tanto, que lo convirtió en una de las mayores estrellas del pop de su generación.

Y nunca volvió a cortejar mujeres. Al contrario: empezaron a ser ellas las que se le arrojaban encima para devorarlo vivo.

  • Pollo: ¿Y se interesó entonces su amada por él?
  • Mario Luna: No lo sabemos.

Porque nunca se acordó de ella.

A veces, nos pasa que nos obsesionamos con alguien porque nuestra vida da auténtico asco. No conocemos a esa persona de verdad, pero la idealizamos.

¿Por qué? Porque necesitamos algo que nos rescate de la mediocridad. De ese hastío vital. De la rutina. De tanta monotonía.

Nuestra situación —y a veces nosotros mismos— nos causa tal náusea, que buscamos a un salvador. Alguien o algo que no esté en nuestra liga.

Lo que sea, siempre que represente un universo radicalmente distinto y alejado de nuestro calvario diario.

  • Oliva: ¿Y lo conviertes en el amor de tus sueños?
  • Tu Mejor Tú: Sí, a veces toma esa forma.

Otras, la de un partido político.

O la de un profeta, una casa, un ascenso o un viaje… ¿qué más da?

Seguramente no es lo que necesitas, pero si te sirve de trampolín para catapultarte hacia tus metas, ¿qué importa eso?

  • Oliva: Y eso es lo que hizo el cantante despechado.
  • Tu Mejor Tú: Exactamente eso.

Uso algo que escapaba de su área de influencia pero que deseaba ardientemente para perseguir objetivos que controlaba más.

  • Excusator: Un cuento para niños.
  • Desmotivator: Sí. El éxito nunca llega tan rápido.

¿Quién sabe?

Como seguro que no llega es quedándote quieto. Ni tomando acción de forma poco inteligente.

En cualquier caso, el principal objetivo del cantante despechado no era convertirse en una súper estrella de la noche a la mañana. Aunque no le hacía ascos a sacar un hit, entendía que tal meta estaba lejos de su centro de influencia.

  • Oliva: Entonces… ¿cuál era su principal objetivo?
  • Mario Luna: Crear algo más intenso que ella.
  • Pollo: ¿Que la chica?

Sí.

Una canción más bella, hiriente y poderosa que el objeto de su deseo.

  • Pollo: No entiendo…
  • Mario Luna: Muy fácil. ¿Te suena?
  • Pollo: ¿El qué?

Esta canción de Silvio Rodríguez.

Ojala pase algo que te borre de pronto

Una luz cegadora, un disparo de nieve

Ojala por lo menos que me lleve la muerte

Para no verte tanto, para no verte siempre

Pues el cantante despechado quería que su creación fuese esa luz cegadora, ese disparo de nieve del que habla esta letra.

Crear algo así ya habría sido un éxito en sí mismo. Él lo habría considerado todo un triunfo, aun cuando nadie más hubiese apreciado su arte.

  • Oliva: ¿Y lo logró?
  • Tu Mejor Tú: Se quedó cerca.

Mucho.

Consiguió componer una canción que lo volvía casi tan loco como aquella chica. Y, al poco tiempo, comprobó que no sólo tenía dicho efecto sobre él. También causó furor entre millones de personas.

  • Pollo: Entonces, sí tengo que pensar en Marga para motivarme.
  • Mario Luna: Sí, pero no con el objetivo de perseguirla a ella.
  • Tu Mejor Tú: Sino de perseguirme a mí.

¿Entiendes?

Transforma el objeto de tu deseo en ganasolina que te lleve a tu mejor tú.

  • Pollo: Va a costar…
  • Mario Luna: Mentalízate…
  • Tu Mejor Tú: Además, de esto ya hablamos…
  • Pollo: ¿Ah sí?
  • Tu Mejor Tú: Sí.

Tuvimos una conversación muy parecida en Ley de la concentración. En ese capítulo te explicamos que es mejor ser jardinero que cazador de mariposas.

Te dijimos:

Tu problema es que estás volcado en perseguir a la mariposa cuando deberías consagrarte en crear un jardín que la atrajese.

  • Pollo: ¡Ah, sí! ¡Es verdad!
  • Mario Luna: Y ahora añadimos:

Usa el deseo como abono de tu jardín.

  • Excusator: ¿Y la voluntad?
  • Mario Luna: ¿Qué pasa con la voluntad?
  • Excusator: ¿Acaso no era un “músculo” que había que ejercitar?
  • Mario Luna: Sí.

Pero:

La voluntad sólo sustituye a la motivación que no has sabido crear.

Cuanto más te ilusione algo, menos voluntad te permitirá llegar mucho más lejos.

En otras palabras:

Deseo extra equivale a ganasolina gratis.

Por eso, tu combustible principal no ha de ser la voluntad, sino…

¿Te repetimos su nombre?

DESEO

Aliméntalo como si hubieras perdido el juicio.

El deseo es la vela de tu barco, los caballos de tu cuadriga.

O la ganasolina de ese rugiente deportivo que te lleva a donde quieres a máxima velocidad.

Y es la chispa que MIA necesita para poner en marcha su inmenso poder. Desea algo con suficiente intensidad y ella comenzará a ofrecerte claves y recursos con los que nunca creíste que podrías contar.

  • Oliva: ¿MIA otra vez?
  • Pollo: Sí… ¿Me la presentáis o qué?
  • Tu Mejor Tú: Claro, a su tiempo.
  • Mario Luna: Cuando la conozcas, debes haber aprendido a servirte del poder del deseo.

Y recuerda que, cuando hablamos de “deseo”, no nos estamos refiriendo a la “necesidad”.

¿Entiendes la diferencia?

  • Pollo: No demasiado.
  • Oliva: Cuando deseo algo mucho acabo necesitándolo, ¿no?
  • Tu Mejor Tú: No.

Presta atención, porque es crucial:

El deseo te hace disfrutar del camino hacia tu sueño.

La necesidad, maldecirlo.

Si te quieres, buscarás la forma de canjear tu necesidad de gusano por deseo ganador.

  • Oliva: Está claro. Cuando quiera más motivación, escarbo en mis deseos más salvajes, ¿no?
  • Mario Luna: Sí. Y úsalos para obsesionarte con tu visión.
  • Oliva: ¿Con la situación que quiero crear en mi vida?
  • Tu Mejor Tú: Exacto. ¿Recuerdas lo que dijimos del SAR?
  • Pollo: ¿El Sistema de Aireación Radial?
  • Tu Mejor Tú: Sistema de Activación Reticular o Filtro Reticular.

Cuando te obsesionas con algo, explotas algunos de sus mecanismos. Esto te hace ver cosas que antes no veías.

Y pasar por alto otras.

Según casos y contextos, activar de esta forma tu SAR te puede perjudicar o beneficiar. Aplica el filtro ganador y, si has de obsesionarte con algo, que sea con tus metas.

  • Oliva: Vale, pongo mi atención en lo que quiero conseguir y uso mi deseo como combustible.
  • Pollo: Y todo lo demás… ¿a tomar viento?
  • Tu Mejor Tú: Casi.
  • Oliva: ¿Casi?
  • Tu Mejor Tú: El deseo es una de nuestras fuentes de ganasolina favoritas.

Pero hay otras.

Como ya te hemos adelantado, a veces las mal llamadas “emociones negativas” también pueden propulsarte.

Cosas como el miedo, la ira o incluso una oscura sed de venganza podrían cumplir su función en determinadas situaciones.

Pero aunque te enseñaremos a sacar el máximo partido de estas emociones cuando lleguemos a El lado oscuro, recuerda que entrañan un gran riesgo. Se trata de un combustible tan potente como inestable.

  • Oliva: ¿Cómo el uranio o el plutonio?
  • Mario Luna: Más peligrosas aun.

Por eso, te recomendamos que te abstengas de usarlas hasta que no tengas muy claro lo que haces.

En caso de emergencia, te pueden sacar de un apuro, pero nunca han de ser tu combustible principal. Pues, aun cuando te den un empujón eventual, a la larga no son sostenibles.

Para que nos entiendas, te ofrecen un tipo de ganasolina que, al menor descuido, echará a perder “tu motor”.

De momento, con el deseo tienes más que suficiente.

Así que, cada vez que te flaqueen las fuerzas, tómate unos minutos para relajarte y… ¡¡dedícate a fantasear!!

Dale rienda suelta a tus anhelos. Desbócate.

Acaricia tus sueños hasta que el deseo sea tan intenso que te cueste no mover el culo.

  • Excusator: Lástima que hayáis cometido un grave error.
  • Desmotivator: Sí. Cuanto más se desea, mayor es la decepción del fracaso.
  • Mario Luna: ¿Fracaso?

¿Te refieres a eso que nosotros llamamos aprendizaje?

Recuerda:

Evitar el fracaso = Evitar el éxito

Asúmelo de una vez:

Entre tu visión y tú se interpone un cierto número de fracasos. Así que, cuanto antes empieces a fracasar, antes empezarás a alcanzar tus metas.

Como suele decir Brian Tracy:

¿Deseas aumentar tu tasa de éxito? Incrementa la tasa de tus fracasos.

  • Excusator: Jugáis con el lenguaje para que suene bien…
  • Desmotivator: Sí. Pero lo cierto es que el fracaso es doloroso.
  • Mario Luna: ¿Y no hace eso sus lecciones mucho más memorables?

El hecho de que te duela fracasar, sólo significa que tienes un cerebro sano. Un cerebro diseñado para sufrir con los reveses de la vida.

En otras palabras, que estás perfectamente equipado para aprender de los errores que cometes. Porque, ¿te has planteado alguna vez qué pasaría si fracasar te resultase indiferente?

Sencillamente, te costaría mucho más aprender.

En Cómo potenciar tu aprendizaje volveremos a ello.

De momento, ten claro que:

El fracaso (y las emociones que te produce) forman parte del juego.

Porque, como ya viste en El juego de la vida, la vida es ante todo un juego. Así que… ¿por qué no empezar a tomártelo como un jugador?

¿SÚPER O DIESEL? NO: DESEO

(Fragmento de Psicología del Éxito, página 635) 
LIBRO PSICOLOGÍA DEL ÉXITO, POR MARIO LUNA
Libro Psicología del Éxito: tu guía para la mejora integral, por Mario Luna

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1 Comment

  1. Justo hoy al leer esto me eh dado cuenta de la importancia de algo que no parece la cosa mas importante del universo, al ir directamente tras mis metas, necesitando, añorando como si fuesen lo único por lo cual vivir, le eh ido perdiendo el sentido, me eh dado cuenta que en realidad estaba vació de ganasolina.
    Gracias mario, soy nuevo en tus canales y debo decir que son increibles

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